
Autora: Clara Vasco
El árbol de Berlín
El árbol de Berlín
es pasto para los niños
sueña que es un árbol del mundo
mientras su canto es tierno en las mañanas
cuando el día pasa
responde al ruiseñor con sonidos de viento
sibilantes y misteriosos
como el nombre que traemos al nacer
El árbol de Berlín
cuando cae la tarde
se despide del murmullo
La savia
que al amanecer estallaba
en el corazón de las hojas
se aquieta como un cuerpo en resistencia
Azul
Pájaro
Trueno
Apenas me acurruco entre sus secretos
y me abrazo al tronco:
Amarillo y negro el árbol del otoño
me pregunta todo lo que no
puedo decir
El árbol de Berlín
El árbol de Berlín
es pasto para los niños
sueña que es un árbol del mundo
mientras su canto es tierno en las mañanas
cuando el día pasa
responde al ruiseñor con sonidos de viento
sibilantes y misteriosos
como el nombre que traemos al nacer
El árbol de Berlín
cuando cae la tarde
se despide del murmullo
La savia
que al amanecer estallaba
en el corazón de las hojas
se aquieta como un cuerpo en resistencia
Azul
Pájaro
Trueno
Apenas me acurruco entre sus secretos
y me abrazo al tronco:
Amarillo y negro el árbol del otoño
me pregunta todo lo que no
puedo decir
Los Ahogados
Esto que traigo
como una cabellera de ahogado
me deja con sed cada noche
es collar de alambre a la madrugada
Antes de nacer
mi madre me salvó de todas mis muertes
(mi madre tiene un cántaro en el pecho)
Yo bebí la leche dulcísima de su cuerpo lunar
de su cabeza en flor
(es que antes del nacimiento hubo una fiesta)
Después
ni fiesta ni piernas ni viento en la cara
ni mano sobre mano
Una tarde inconclusa
la leche se corte
vinieron los ahogados
y esto que traigo persiste en acompañarme
como un perro sin dueño
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