De repente tu risa
oída desde un cuarto lejano
profunda, aniñada y
sin embargo mujeril.
El tono no sube de un modo histérico
como el de otras mujeres
y tampoco es apagado.
Es juguetón, ligaremente ronco y vibra en tu garganta.
De repente tu risa
llena mi oído en el cuarto pequeño.
Agudizo el oído
pero enseguida la haces callar.
Me haces sonreír a medias.
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