martes 22 de diciembre de 2009

Autor: Julien Higgins

De repente tu risa
oída desde un cuarto lejano
profunda, aniñada y
sin embargo mujeril.

El tono no sube de un modo histérico
como el de otras mujeres
y tampoco es apagado.
Es juguetón, ligaremente ronco y vibra en tu garganta.

De repente tu risa
llena mi oído en el cuarto pequeño.
Agudizo el oído
pero enseguida la haces callar.


Me haces sonreír a medias.

0 comentarios: