jueves, 30 de setiembre de 2010

Video Seleccionado: The Raven by Edgar Allan Poe

sábado, 28 de agosto de 2010

Autora: Gisella Vilcapuma


I have been waiting for you so long


I´ve waited for you for long

limping in my opened heart

maybe it is time to stop it

no more past for me.

your penetrant gaze

made me surrundered to your knees talking in a language

what I never understood,

trying to decipher your code

how can I be alive without breathing tasting a sweet-bitter

is this moonlight who call me

and made me go back ...

your face blot out in my memory

I can not bring it

drowning in solitude

how can I be back?

and stay there,

looking in your palm

my essence

searching in the sparkle of your eyes

this silent night of my soul...

sábado, 31 de julio de 2010

Autora: Gisella Vilcapuma


I will carry you with me until you want

I´ll carry you with me until you want

leaving myself, my proud liying out

recalling your voice although the distance

trying to make up these moments

there´s no escape to you...

ive tried to say no to your wish

avoiding follow your way

keeping me apart of this maze...

to much time nearby

sorrounding you, tasting your words

whispered to my ears

and wondering when I´ll meet you again and again

as a beggar

was it worth?

you tell me somehing but I do not see your heart

without waiting a fact

just one to feel me rescued

of this world

your gaze,

you smile

your voice

viernes, 16 de abril de 2010

Autor: Carlos Meneses


FLORES PARA ERNESTINA

A Rosa Montero


Nunca se supo si fue venganza o Ernestina tomó esa decisión. Se le oía decir con frecuencia que buscaba una vida mejor que la de los seres humanos. Su alimentación era frugal: desayunaba margaritas; almorzaba magnolias o azucenas y hacía una cena mínima con una rosa o un clavel. No se debe omitir que estaba comprobado que amaba los jardines y que las flores la consideraban una gran amiga. Cuando se esfumó, porque no se puede dar otro calificativo a su súbita desaparición, hubo variedad de opiniones. El tiempo marchitó recuerdos y voces. Algunos de los muchos que acostumbraban pasear por los jardines dijeron haber escuchado alguna vez una voz muy fresca parecida a la de Ernestina. Añadieron que era como un sonido musical que brotara de alguna flor.




PURO AMOR



Convertía el verso en amor, el vino en amor, amor para los que lo querían y para los que lo odiaban. Amor desde el Perú, desde Francia, desde España. César Vallejo, nació para amar.



QUIÉN SERA





Abre la puerta, apaga las luces, desnúdate pronto, entra en la cama, reviste la noche de gran esperanza, espera en silencio. No tendrá rostro en ningún momento, podrá ser suma de bellos deseos o equivalente a gran decepción.. Si esperas sonrisas podrás tener llantos. Si temes sollozos quién sabe será lo contrario, tu ideal aguardado. Por el camino cómplice de la negra noche se irá alejando, oirás sus pasos de puro silencio . Si vuelve ¡albricias!. Si no seguir esperando. De ninguna manera enciendas las luces ni mucho menos le cierres la puerta.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Autora: Nadine Alemán


El Cuadro

Por : Nadine Alemán

El marco tenía por lo menos, a mi escaso entender, unos ochenta o noventa años. Siempre me había intrigado pero no me animaba a preguntar de dónde había salido. Quedaba yo con la idea de que alguna tía abuela o alguien más allá lo había traído del campo, de la provincia, no sé. Eso me figuraba por la sencillez, la fina caoba tan natural, y esa terminación tan lacia y uniforme, sin ninguna veta ni olor a tintura de madera. Nuestra casa era la típica de pueblo con rejunte de mobiliario y adornos de aquí y de allí, mezclando las diferentes épocas de la historia del país, la región y la propia historia económica de la familia, (¡que había pasado por tantas!). Por eso, el rastreo sobre mi objeto de investigación no hubiese dado buenos frutos. En parte también por la ignorancia total en que se manejaba mi familia en este aspecto. Para ellos las cosas estuvieron, estaban y estarían allí para siempre, sin importar de quienes fueron, qué representan, lo que provocaran o cómo quedaran. Punto.

Yo siempre había tenido esta ceguera parcial que solo me permitía manejarme por la vida con el conocimiento de las luces y sombras, nunca jamás había detectado yo el detalle, el contorno de las cosas que las separan de las demás. Finalmente para mí todo se sintetizaba en una mancha más o menos gris que otra que, potenciada en mi imaginación, se convertía en un objeto familiar. Así me pasaba con todo lo de la casa, y jamás había logrado detectar algo del patio por ejemplo, ya que la luz me cegaba de tal manera que todo se volvía una gran masa blanca que me agredía inexorablemente. Entonces me quedaba paseando por la antigua casa, creando una sonata (por años estudiada por mí), en los pisos de madera de cada pasillo, que tenía un largo silencio cuando pasaba frente a ese marco en la esquina, por sobre la mesita de donde venía un exquisito olor a flores que Dorita cambiaba cada dos o tres días.
Había más cuadros antiguos, muchos, pero en todos yo percibía lo mismo salvo en ese en que las manchas que contenía el marco me resultaban casi familiares. Todas las tardes, luego de almorzar, impartía mi sonata de pasos sobre el piso de madera para detenerme frente al marco, intentando descifrar más, según el favor de la luz de la ventana me lo permitiera. Y me quedaba allí por lo menos dos horas, según me marcaba el incesante péndulo cercano. Ciento diez, ciento once…ciento veinte minutos y me marchaba a mi cuarto para descansar y elucubrar qué figura escondería ese marco caoba de la esquina del pasillo.

Mi penosa enfermedad ocular no me había permitido jamás determinar figuras, pero yo había inventado un método de asociación tal que, sin conocer el mundo de la imagen en absoluto, podía formar, transformar o humanizar estas manchas, dándole nombre, color (si podía llamarse color a lo que yo imaginaba), y en este caso podía decir que se trataba de una flor, según lo que yo reconocía por flor en mi conocimiento táctil del jardín. Sí, la pintura del cuadro para mí era una flor. Insisto en que mi conocimiento de botánica se remitía a oler y tocar flores del pequeño jardín de la casona, siempre y cuando la benévola Dorita me permitiera pasear por allí omitiendo los ataques sobre protectores de mi madre que tenía prohibido que yo saliera.

Una flor, yo estaba decidida a que la pintura contuviera una flor, y hasta podría describirla. Se trataba de una flor de dos grandes pétalos en forma de almendra, y me asaltaba la pregunta si el pintor la hubiese hecho así o si hubiese sido tan antiguo el óleo que se le hubiesen borrado los pétalos restantes.

– Dorita…decime ¿qué precioso arte ves ahí? – para que Dorita en su apuro se riera a carcajadas y me dijera – Pero señorita si yo no sé ná de pintura, señorita! – y con apuro saliera a tender la ropa. Pero yo insistía en que la flor contenía algo más, y forzaba mi vista a arrancar lo inarrancable del cuadro en cuestión. ¿Dos flores serán? No, una flor, una flor solitaria, con perenne autoridad y con la lógica soledad del rincón justo a la salida. La salida para mí, la entrada para el resto de la gente.

Una flor recluida en el mustio marco de caoba, tan definido y sobrio. Encerrada para siempre en la madera de un rostro abstinente, con solo dos pétalos grises, ovalados de toda ovalidad, y un tallo justo, certero, filoso, como un pequeño cuerpo austero que la sostenía en la nada de lo que parecía ser un viejo lienzo que la mantenía atrapada.

– Qué la niña se lo pasa viendo todo el tiempo, señora, que ya ni el té quiere tomar…. –Marta, usted es nueva, no nos conoce mucho todavía, pero sepa que mi hija no ve, es ciega de nacimiento, solo se para ahí a tomar aire y a disfrutar el aroma de las flores que, yo insisto, usted debe cambiar día a día, Marta…

Desde la muerte de Dorita todo había sido diferente, mis horas resultaban aburridas al no oírla pasar con el fuentón y la risotada lista para cuando le preguntara sobre la pintura.
Una flor solitaria, indemne, con dos pétalos expuestos como ovoides bracitos que yo percibía al mirar. La flor y su franca fragilidad, su sereno despotismo al no haberse movido jamás de allí en todos los años que yo estuve frente a ella.

Fue al final del almuerzo, mientras me retiraba a mi siesta resignada de todas las tardes, cuando escucho de mi madre ya senil: -¡Marta, que cambie las flores de la entrada todos los días le dije… ¡y me saca ese espejo viejo y mohoso de ahí también!

viernes, 1 de enero de 2010

Editorial

Queridos Colaboradores,
Queremos agradecer a todas las personas que nos enviaron sus colaboraciones durante estos dos años.
Gracias al internet, este blog es un espacio para que sus obras puedan darse a conocer no sólo en sus países sino a nivel mundial y les pedimos que antes de enviarlas, las revisen detenidamente.
Los invitamos a seguir con nosotros durante este año, que difundan la página entre sus conocidos y que nos escriban dándonos sus ideas para mejorar este espacio que empezó con dos colaboraciones y poco a poco, fue creciendo.

¡Gracias!

Página en Blanco


Dear Friends,
We want to thank everyone who sent their collaboration during these two years.
Thanks to the internet, this blog is a space for their works and can be known not only in their own country but worldwide and we ask that before sending, check carefully.
We invite you to stay with us during this year to publicize the page with their friends and write to us giving us their ideas for improving it. This blog began with two collaborations and gradually grew.

Thanks!

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